Revista RIMCA /Vol 1/ Num. 2/2025 / pp 1- 21
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basados en modelos de aprendizaje profundo como GPT-4 y Gemini, han demostrado una
capacidad sin precedentes para generar código funcional, explicar conceptos complejos y
proporcionar retroalimentación instantánea a los estudiantes (Bommasani et al., 2021).
Sin embargo, su implementación en entornos educativos requiere una cuidadosa
consideración de sus implicaciones pedagógicas, especialmente en lo que respecta al
aprendizaje colaborativo, donde la interacción humana ha sido tradicionalmente el pilar
fundamental del desarrollo de habilidades de programación. Este fenómeno plantea
importantes interrogantes sobre cómo equilibrar el uso de estas herramientas avanzadas
con la preservación de los beneficios cognitivos y sociales del trabajo colaborativo entre
pares.
El aprendizaje colaborativo en programación, fundamentado en las teorías
constructivistas de Vygotsky, ha demostrado ser particularmente efectivo para desarrollar
no solo competencias técnicas, sino también habilidades blandas esenciales como la
comunicación, el trabajo en equipo y la resolución colaborativa de problemas (Vygotsky,
1978). En este contexto, herramientas como GitHub y metodologías como el pair
programming han servido como catalizadores para fomentar la colaboración efectiva
entre estudiantes. La irrupción de la IAG está transformando estos escenarios
tradicionales, ofreciendo nuevas posibilidades, pero también presentando desafíos
inéditos. Por ejemplo, mientras que los asistentes de IA pueden acelerar el proceso de
escritura de código y reducir frustraciones iniciales, existe el riesgo de que los estudiantes
desarrollen una dependencia excesiva que limite su capacidad para pensar críticamente y
resolver problemas de manera independiente (Kasneci et al., 2023).
Un aspecto particularmente prometedor de la IAG en el aprendizaje colaborativo es su
capacidad para personalizar la experiencia educativa. Estos sistemas pueden adaptar su
nivel de asistencia según las necesidades individuales de cada estudiante dentro de un
equipo, proporcionando explicaciones más detalladas a quienes lo requieran o sugiriendo
desafíos adicionales para aquellos que demuestren mayor dominio (Xu et al., 2022). Esta
adaptabilidad permite crear entornos de aprendizaje más inclusivos donde estudiantes con
diferentes niveles de habilidad pueden colaborar efectivamente. No obstante, esta ventaja
viene acompañada de nuevos desafíos pedagógicos, como la necesidad de desarrollar
estrategias para evaluar de manera justa las contribuciones individuales en proyectos